Fotografía, Procesos Creativos, Territorio
Cuerpo y territorio
¿qué sucede cuando dejamos de pensar el territorio como un escenario y empezamos a sentirlo como un cuerpo que también nos sostiene?
En esta serie de fotografías la mirada desplaza la idea de que lo humano está separado de la tierra. Cuerpo y territorio forman parte de la misma trama: ambos son vulnerables, ambos necesitan cuidados, ambos guardan memoria. Este trabajo reflexiona sobre la idea de pertenencia. No se trata de poseer un lugar, sino de formar parte de él. Cuando el cuerpo se enraiza, aunque sea por unos segundos, aparece una calidad nueva de presencia: más amplia, más consciente, más vulnerable. Las fotografías capturan ese instante en que la frontera entre piel y paisaje, las rocas, se vuelve porosa y revela que crear es, en esencia, un acto de relación.
Sensación y escucha profunda
El proceso creativo comenzó con un viaje en kayak. Entre amigos, y en profunda conexión con los elementos. Antes de fotografiar, intento escuchar el ritmo de los espacios, en esta ocasión fué el movimiento del agua mientras navegábamos y al llegar, la solidez casi ancestral de las rocas. La forma en que el viento se cuela entre las piedras, la humedad que sube desde el suelo, la manera en que una luz concreta puede transformar una superficie en una gramática. Cuando aparece el cuerpo humano en esta ecuación, no lo pienso como protagonista, sino como un elemento más de ese ecosistema. La piel dialoga con las texturas del entorno; los gestos responden a fuerzas invisibles como la temperatura o el sonido.
La fotografía, aquí, funciona como un mapa sensible. Me interesa cómo el cuerpo puede recordar esos territorios, y cómo los territorios, a su vez, dejan huellas en el cuerpo. En las imágenes no busco dramatismo, sino una relación honesta: el cuerpo que se entrega, que escucha, que se deja afectar. Hay algo profundamente transformador en desdibujar los límites entre lo humano y lo natural; es un recordatorio de nuestra interdependencia.
“La sensación es lo que se transmite directamente, y es el cuerpo el que sufre la sensación.” — Gilles Deleuze, Francis Bacon. Lógica de la sensación
Desde mi experiencia, crear desde el territorio es dejar que el cuerpo reciba la sensación sin filtros, como propone Deleuze: un intercambio directo, casi eléctrico. Cada fotografía nace de esa porosidad y escucha, donde el paisaje nos atraviesa y nos transforma. En ese diálogo silencioso se revelan nuevas formas de pertenecer, imaginar y existir.
Post Tags:
Share :
ATELIER
CIRCULAR
Apúntate a la lista de correo, será la forma de estar actualizado sobre las actividades y movimientos del Atelier Circular